ÁREA DE VOLUNTARIADO > VOLUNTARIADO > El primer problema al que nos enfrentamos al empezar a adentrarnos en el mundo del voluntariado, es encontrar alguna definición que exponga con claridad sus características generales y que nos ayude a identificar su labor. Debemos partir de la premisa de que no hay una definición definitiva, especialmente cuando nos movemos en el campo de lo social, sin embargo vamos a tratar de hacer un recorrido por algunas que pueden contribuir a darnos una visión general del concepto: “... se entiende como voluntario a toda persona física que libre, gratuita y responsablemente, dedica parte de su tiempo a actividades en favor de la comunidad, desde un proyecto desarrollado por una entidad de voluntariado,...” “El término voluntario/a no hace sólo referencia a las personas que están vinculadas a instituciones históricamente comprometidas con la acción social, sino, y muy especialmente, lo que predomina en el voluntariado es una manera de ver y entender la realidad. Son personas que no se conforman con la sociedad en que les ha tocado vivir, que creen posible un cambio estructural y que trabajan y se comprometen con él. El voluntariado es un verdadero impulsor de iniciativas sociales en barrios y zonas deprimidas, y un dinamizador de los diversos sectores sociales con problemas. Desde una conciencia solidaria, comprenden que no hay una auténtica solución a los problemas si no se comparte con los demás la búsqueda de los mismos.” “Un voluntario es una persona (...) que participa en un proceso de aprendizaje personal, social y/o intercultural realizando actividades que aportan soluciones dirigidas a satisfacer nuevas necesidades o creando nuevos enfoques para resolver problemas ya existentes, con lo cual participa en el proceso de cambio de la sociedad y que participa activamente en proyectos dirigidos al bien común, sin fines lucrativos (...)”. En este sentido, una definición que nosotros consideramos muy acertada y que nos acerca al concepto de voluntaria o voluntario es la siguiente: El voluntario o voluntaria es quien “además de sus propios deberes profesionales y de estatus, de modo continuo, desinteresado y responsable, dedica parte de su tiempo a actividades no en favor de sí mismo ni de los asociados, sino en favor de los demás o de intereses sociales colectivos, según un proyecto que no se agota en la intervención misma, sino que tiende a erradicar o modificar las causas de la necesidad o marginación social” (Luziano Tavazza). Y consideramos que es la más acertada porque comprende elementos coincidentes con la mayoría de las definiciones manejadas y que caracterizan la actividad de los voluntarios y voluntarias:
No obstante, los aspectos más novedosos y por los que se ha destacado como un movimiento revitalizador de la participación ciudadana y motor solidario de la sociedad, sin los que no tendría razón de ser, son los que siguen:
Estos elementos no acaban con el modelo de desarrollo social promovido por el asociacionismo tradicional, sino que parten de él para dar un nuevo impulso a la vertebración social de nuestra comunidad, aportando compromiso, responsabilidad y dedicación a una tarea libremente escogida en favor de la comunidad.
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