ÁREA DE VOLUNTARIADO > JÓVENES COOPERANTES > .Estelia Montealegre Moya Joven Cooperante en Cochabamba, Bolivia (2006) .Esther Jiménez Serrano Joven Cooperante en Montero, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia (2005) .Cruz Rejas Villalba Joven Cooperante en Honduras (2003) y República Dominicana (2005) .Inés Joven Cooperante en Senegal (2005)
. Artículo de Estelia Montealegre Moya, Joven Cooperante en Cochabamba, Bolivia. Año 2006. Mi experiencia como joven cooperante empezó el 11 de Julio y terminó el 1 de Octubre de 2006. Mi destino fueron las comunidades campesinas del Municipio de Sacaba, en el departamento de Cochabamba, Bolivia. El proyecto para el cual iba destinada se llamaba “Educación para la Salud” que llevaba y actualmente sigue llevando a cabo el control de la enfermedad de Chagas. En este municipio Educación Sin Fronteras y el CETM ya llevan unos años desarrollando un proceso educativo sobre la enfermedad y la capacitación en las técnicas de control, mejoramiento de las viviendas, vigilancia y control de la reaparición del animal que transmite la enfermedad, y que además se está ejecutando con bastante éxito. CETM (Centro de Estudio y Trabajo de la Mujer), ONG boliviana que tiene como misión contribuir a generar procesos de desarrollo humano identificando las necesidades estratégicas y prácticas de los diferentes sujetos sociales, principalmente de mujeres, niños y niñas a fin de lograr una sociedad más equilibrada. En general las actividades en las que he colaborado con la Institución se han centrado en el apoyo en educación, en las unidades educativas en las que están trabajando las educadoras. Mi trabajo con ellas ha sido la elaboración de los materiales que se presentaron en la Feria Educativa que tuvo lugar el 6 de Octubre en Sacaba. Hemos preparado material que tienen que ver con la enfermedad de Chagas, hemos elaborado collages, murales, afiches, móviles de vinchucas, maquetas de casitas, rompecabezas, juegos…la verdad es que ha sido un trabajo muy bonito, trabajar con las niñas y niños de las unidades educativas de las comunidades campesinas ha sido muy agradable y satisfactorio. También una de mis tareas en CETM ha sido el manejo de los almacenes de tres comunidades campesinas del municipio de Sacaba, el almacén de Patati Grande, López Rancho y Tusca Puio Centro. Este trabajo trataba de llevar al día las entradas y salidas de los materiales que se llevan cada familia para el mejoramiento de su vivienda (yeso, cal, cemento y tejas), controlar que los saldos estuvieran al día y todo tenía que cuadrar. Otra de mis aportaciones a esta Institución ha sido las visitas domiciliarias a todas aquellas familias que han participado en el proyecto Educación para la Salud. Desde la mañana nos recorríamos la comunidad que nos tocaba ese día e íbamos de casa en casa controlando que estuvieran limpias, ordenadas, que los materiales se estuvieran utilizando bien y mas que nada les visitábamos para darles ánimos, porque muchas veces las familias se desanimaban al ver todo lo que tenían que mejorar, algunas han cambiado completamente de casa tras el paso del proyecto y ahora si que pueden decir que tienen una vivienda digna donde poder ver crecer a sus hijos, el futuro de esas comunidades campesinas. Otra de las actividades en las que también he colaborado ha sido en las charlas de IEC (Información, Educación y Comunicación). Cuando íbamos a hacer las visitas domiciliarias aprovechábamos para dar IEC, llevábamos los rota folios que CETM utiliza para informar a las familias. En dichos rota folios se explica la enfermedad de Chagas y la limpieza de las viviendas a través de dibujos, con la finalidad de que los campesinos lo entiendan mejor, pues muchos no saben leer ni escribir. La verdad es que este trabajo es muy bonito y gratificante, cada vez que llegas a una vivienda campesina para dar IEC o bien hacer una visita domiciliaria te reciben como a una princesa, te ofrecen todo lo que tienen, en numerosas ocasiones se reduce a un plato lleno de papas cocidas, y siempre te lo ofrecen con una sonrisa que te hace sentir especial por estar compartiendo ese momento con ellos. Siempre he intentado que estuvieran contentos conmigo y con mi trabajo, he estado bastante atenta para colaborar donde me necesitaban y espero haber dejado una buena impresión de los cooperantes españoles en Bolivia. Me he sentido satisfecha con el trabajo que he llevado a cabo y me he sentido muy a gusto tanto con mis compañeros como con la contraparte. La coordinación con Educación Sin Fronteras como con el CETM ha sido muy satisfactoria. La verdad es que he trabajado muy a gusto con cada trabajador de la Institución en las diferentes áreas en las que he apoyado. En definitiva destacar que estos tres meses han sido de los mejores de mi vida. He aprendido tantas cosas que no sabia por donde empezar. GRACIAS.
. Artículo de Esther Jiménez Serrano, Joven Cooperante en Montero, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Año 2005.
Siempre he estado involucrada en el mundo del voluntariado y me apetecía muchísimo conocer la realidad que se vive en los países en vías de desarrollo desde mi propia experiencia. También me interesaba mucho vivir con una familia, compartir sus costumbres y empaparme de otra cultura diferente a la mía.
Me interesó porque era un Programa de Apoyo Educativo en comunidades rurales y me encantó la idea de trabajar con niños, también me resultó fascinante la posibilidad de trabajar en un entorno tan espectacular como la selva boliviana.
Mi labor consistía en acompañar a los técnicos en la visita a las comunidades rurales, apoyo en los talleres que se impartían tanto a niños como a adultos y en la elaboración de un diagnóstico de las comunidades para comprobar cómo iban evolucionando los indicadores del proyecto.
Bueno, esta experiencia os puedo asegurar que no te deja indiferente en absoluto. Para empezar yo nunca había vivido fuera de España y me ha dado muchísima seguridad en mí misma a la hora de desenvolverme en diferentes situaciones. Por otro lado, el vivir en una cultura diferente, me ha hecho sentirme más pequeña, más dentro del mundo, y me ha ayudado a romper fronteras y estereotipos. También me ha servido para relativizar los problemas, apreciar mucho más las cosas que tengo y a no sentir frustración por aquellas que no tengo, a poner en orden mis valores y prioridades en la vida, en fin, esta experiencia me ha ayudado a abrir los ojos hacia un mundo muy diferente al mío y a conocerme a mí misma.
Una de las cosas que más me impresionó fue ver a niños muy pequeños, de unos 4, 5, 6 años, caminando solos por las calles a altas horas de la noche, durmiendo en los escalones de las casas, mendigando o trabajando de cualquier cosa, sin sus padres, en España. Eso no lo había visto nunca pues la infancia está bastante protegida. También me chocó la mezcla curiosa de lo moderno y lo ancestral, me resultaba muy divertido ver, por ejemplo, en un moderno centro comercial, a una indígena con sus larguísimas trenzas y su traje tradicional. La llegada a España fue un poco dura al principio, me costó ubicarme de nuevo en mi vida anterior y más en la época de navidades en la que llegué, nunca pensé que fuera a echar tanto de menos mi trabajo en Bolivia. Una de las dificultades que me encontré de regreso a España fue a la hora de contar mi experiencia, sentía como una especie de barrera, no sé si era por mí o porque a la gente, a fin de cuentas, lo que más le llama la atención es la parte exótica de la historia, y yo lo que necesitaba era expulsar sentimientos y transmitir aquella realidad que tanto me había impactado.
Muchas cosas, los colores de la selva, a los amigos, a mis niños de las comunidades, la yuca y el plátano frito, pero sobre todo, la energía y satisfacción que me transmitía mi trabajo allí. Es curioso, en Bolivia en ningún momento eché de menos España, y ahora que ya ha pasado un año de mi regreso, no hay un solo día que no me acuerde de Bolivia y de todo lo que viví durante los tres meses de mi estancia.
Por supuesto, no puedes volver de un lugar así sin que algo cambie dentro de ti. Espero saber canalizar todos estos sentimientos, sensaciones y conocimientos adquiridos con mi experiencia, para poder transmitirlo en mi entorno.
Lo hago continuamente, creo que los jóvenes castellano-manchegos somos muy afortunados de poder participar en un programa de estas características. Todo aquel que sienta el impulso de entregar, de compartir, de ser solidario, de querer actuar, le recomiendo que no deje pasar esta oportunidad.
Mi experiencia ha sido muy gratificante, llegué cuando el proyecto llevaba un año en ejecución y al conversar con los beneficiarios he podido observar los cambios que se han producido en sus comunidades y cómo la ayuda de la Cooperación ha sido la única que ha llegado en años. De todas formas, en algunos lugares las carencias son tan grandes que este tipo de ayuda es escasa y se necesita más apoyo y colaboración de sus gobiernos y administraciones.
Me echo las manos a la cabeza cuando pienso que en el siglo que estamos hay personas que mueren literalmente de hambre mientras otras están podridas de dinero y poder, ¿cómo se puede permitir esto? No somos conscientes de que tan sólo por una cuestión de azar nosotros podríamos haber nacido en otro lugar del mundo careciendo de todo lo que tenemos. Me siento afortunada del mundo que me ha tocado vivir a mí y poder disfrutar de las cosas que tengo, pero no me siento nada orgullosa de pertenecer a una sociedad que sostiene la pobreza de tantas personas.
Soy bastante pesimista en este aspecto y estoy segura, por las cifras que se publican, que para el 2015 los Objetivos del Milenio no se habrán cumplido. Si ese día llega será dentro de muchísimo tiempo y tras un cambio profundo de los valores que rigen nuestra sociedad actual.
Creo que falta muchísimo compromiso político y que la mayoría de las actuaciones se realizan porque existe una fuerte presión social detrás, no hay una verdadera solidaridad entre países y menos la intención de erradicar la pobreza. Los gobiernos atienden a una sociedad materialista y competitiva, y por lo tanto sólo se mueven por intereses económicos y políticos, mientras no haya una mayor concienciación de que la pobreza es un problema que nos atañe a todos, no se van a conseguir cambios importantes.
Llevo años perteneciendo como voluntaria a distintas organizaciones y he de decir que siempre me ha aportado experiencias muy gratificantes, es una manera de expresar tus inquietudes, te ayuda desarrollar habilidades, y sobre todo saca todo lo bueno de cada uno. Creo que es precioso dedicar parte de tu tiempo, de una manera desinteresada, a intentar cambiar aquellas cosas que no nos gustan de nuestro alrededor, mi enhorabuena a todas aquellas personas que un día se dieron cuenta de que el mundo se podía mejorar y se pusieron manos a la obra.
Creo que es una manera de tener presente que no somos únicos en el mundo, que formamos parte de un todo y que nuestros actos repercuten en el sufrimiento o felicidad de otras personas de una manera más o menos directa. La solidaridad a mi modo de ver es compartir nuestra riqueza material, intelectual y espiritual, a cambio de la gran satisfacción de sentirse partícipes de un cambio social necesario, y la entrega a los demás.
Estoy pensando en la posibilidad de involucrarme en otros proyectos y volver a Sudamérica por un periodo más largo de tiempo. De todas formas, el reto más inmediato es llevar a mi vida cotidiana y a la de los que me rodean, una actitud de respeto hacia los demás y de compromiso y participación ante los problemas sociales que nos rodean.
. Artículo de Cruz Rejas Villalba, Joven Cooperante en Honduras (2003) y República Dominicana (2005).
Para mí el programa era una oportunidad de formarme en cooperación al desarrollo y conocer la relación de cooperación entre las ONG del norte y las ONG locales así como la contribución de esa relación de colaboración para el desarrollo. Participar en el programa Jóvenes Cooperantes también suponía una oportunidad para conocer otro país, otra cultura, otros valores, otra forma de vivir.
La primera vez que participé fue en la modalidad B, en el curso de cooperación sobre el terreno que Asamblea de Cooperación Por la Paz desarrollaba en Honduras. Como ya he comentado, mi interés fundamental era formarme en cooperación con una experiencia práctica, y el curso reunía los elementos que yo buscaba, formación teórica para conocer el ciclo del proyecto y la metodología de trabajo integrada con visitas al terreno que dan la oportunidad de conocer cómo se desarrollan los proyectos, desde su identificación hasta la evaluación de los resultados obtenidos. Además, conocía a la Asamblea de Cooperación por la Paz y me identificaba con su filosofía y su trabajo como organización. También sabía de su experiencia en la organización de este tipo de cursos, por lo que también estaba muy claro en que ACPP era la organización que buscaba para formarme y para conocer un buen trabajo en cooperación.
Durante la primera vez, fui participante del curso. Cómo en cualquier curso, fui receptora de la formación, aunque como participante de un curso de cooperación sobre el terreno eres mucho más que eso, pues eres un asistente activo, que tiene que reflexionar sobre los conocimientos que se le ofrecen y la realidad que está observando y viviendo. Además, durante el curso, participas en actividades de seguimiento y evaluación de proyectos y valoras el trabajo tanto de las contrapartes como de la ONGD. La segunda vez, la experiencia se centró en dar apoyo en algunas de las actividades en la delegación que ACPP tiene en Sto. Domingo. Desde la delegación, el personal expatriado coordina el trabajo con las cuatro ONG dominicanas con las que se tiene una relación de cooperación. Durante mi estancia de tres meses, pude colaborar en el seguimiento de los proyectos en ejecución, en la elaboración de informes de seguimiento y finales de dichos proyectos y en actividades generales de la oficina y logísticas.
Cuando estuve en el curso de cooperación en Honduras, ver de cerca la falta de oportunidades de la gente que vivía en condiciones de pobreza y lo que eso supone para la vida de las personas, despierta mucho más la conciencia y el cuestionamiento de los modelos y causas que están en la base de la injusticia y la falta de derechos humanos. Personalmente, me cuestioné mi función en todos estos procesos y qué es lo que yo podía aportar para que las cosas fueran en una dirección o en otra. Esto fue un proceso, pues a la vuelta de la experiencia hay que integrar todavía muchas de las vivencias que se han tenido y darles sentido. Para mí supuso un fortalecimiento de mi compromiso como socia de ACPP y aumentó mi motivación para participar y, también, reforzó mi intención de continuar con mi carrera profesional en el ámbito de la cooperación. Después de participar en el programa en la modalidad B me ofrecieron formar parte del equipo de ACPP en RD, lo cual acepté. He cambiado el país de residencia, mi trabajo y tengo nuevos /as amigas /os, así que es una vida bastante diferente a la que tenía en España. Está siendo un proceso de aprendizaje y adaptación continuo del que hago una valoración general muy positiva.
Bueno, cuando llegué a Honduras, a San Pedro Sula, que fue donde teníamos el campamento base, me impresionó muchísimo la cantidad de armas que se veían en las calles y la sensación de inseguridad. En República Dominicana me impactó ver la convivencia tan cercana de la pobreza más extrema con el lujo y el consumismo más extremo, diferencias abismales presentes en los mismos espacios.
Como ya he comentado, ahora vivo en RD, en Santo Domingo, y volví para no echar de menos nada de este país y para poder contribuir con mi trabajo a los objetivos de la ACPP y del trabajo con las ONG locales. De Honduras, me acuerdo mucho de la implicación, el compromiso y el trabajo de las comunidades que visitamos, la capacidad de superación y la motivación ante situaciones de privación muy fuertes. Esa motivación y compromiso que tendríamos que tener presentes para afrontar las dificultades y retos de nuestra vida.
Sí. Aunque yo había leído informes, libros, asistido a conferencias, estudiado un diplomado de cooperación, el participar en el programa jóvenes cooperantes me permitió no sólo tener el conocimiento de esa realidad sino tener el conocimiento emocional y poder hacer un mejor análisis, comprensión y entendimiento de esa realidad y algunas de las causas que la sustentan y explican.
Por supuesto. Recomiendo la participación en el programa si se tiene la inquietud y motivación por conocer la cooperación al desarrollo y el trabajo que se hace tanto desde las ONGD participantes en el programa como de las instituciones donantes como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Yo empecé interesándome por la cooperación cuando estaba en la universidad y comencé a asistir a charlas, seminarios, me informaba y asistía a algunas actividades de las ONGD. Participé como voluntaria en varias organizaciones y me hice socia de ACPP en 2003. También, estuve trabajando en la sede de Manos Unidad en Valencia como responsable de voluntariado y sensibilización. Después de esa experiencia, estuve unos meses trabajando en la Fundación Paz y Solidaridad y finalmente, y después de participar en el programa JJCC en el 2005, ACPP me contrató como expatriada en RD.
Bueno, es una pregunta muy abierta y amplia, que puedo interpretar de varias formas. Una de las primeras cosas que se me ocurren al leer esta pregunta, es que nos ha tocado vivir en un mundo globalizado, en un mundo “más pequeño” al que tenemos muchas facilidades de acceder y conocer como personas que viven en la parte privilegiada. El disfrute de los derechos fundamentales y a condiciones de vida digna no es igual para todos /as, habiendo diferencias abismales e injustas que ponen en peligro la vida de miles de personas y el sostenimiento del planeta. Entiendo que cada uno /a de nosotros /as tenemos la responsabilidad como ciudadanos /as de contribuir a desarrollar sociedades más equilibradas y justas, y como ciudadanos /as y personas conscientes, tenemos un poder que podemos usarlo en un sentido o en otro. Por ejemplo, con nuestro consumo, podemos estar contribuyendo a que se perpetúen relaciones comerciales injustas o a que se respeten los derechos laborales, a que se deteriore más rápidamente el planeta o a su conservación.
Creo que los ODM son metas alcanzables y en el plazo establecido para ello. Lo que hace falta es voluntad política, cambios en la economía global y en las relaciones internacionales y mucha conciencia y presión ciudadana para impulsar estos cambios.
Bueno, contestando de manera muy generalizada, el poder de los gobiernos de las sociedades del Norte para promover los cambios necesarios no se está utilizando en este sentido, no hay compromisos firmes y apoyo continuado a políticas para la superación de la pobreza. Muchos de los gobiernos del Sur, de los países que reciben cooperación, tienen en sus manos el reto de superar dependencias y la corrupción, consolidar procesos democráticos y elaborar políticas públicas que permitan el acceso a los servicios sociales y derechos básicos, a proporcionar a sus ciudadanos /as seguridad y oportunidades.
Entiendo el voluntariado como un movimiento social comprometido por construir sociedades más justas y armoniosas. En mi opinión, el voluntariado para una persona tiene que ser entendido como un compromiso con una organización y sus objetivos que se canaliza a través de una contribución personal a esa organización y que puede ser de muy distintas maneras.
La solidaridad para mí es un valor y un estado de conciencia sobre lo que le pasa a los demás con un compromiso firme por participar y contribuir a mejorar colectivamente, por un acceso igualitario a los derechos humanos.
. Artículo de Inés, Joven Cooperante en Senegal. (2005) Me llamo Inés y el pasado agosto del año 2005 me fui un mes a Senegal, con el Programa Jóvenes Cooperantes de la JCCM y con Asamblea de Cooperación por la Paz. Allí disfruté de un país maravilloso junto con 19 chicos y chicas de toda Castilla-La Mancha, muchos de los/as cuales son ahora amigos/as. Es difícil explicar en unas líneas esta experiencia, que realmente te cambia la vida. Lo primero que sentí al bajar del avión fue un calor abrumador al que, poco a poco y día tras día, te vas acostumbrando. Durante los primeros días, me sentía un poco rara, diferente… Pero pronto, me fui sintiendo muy arropada y como en casa, y es que la gente de la zona es encantadora, sobre todo las mujeres, que nos acogieron tan bien. Al tiempo que recibíamos las clases teóricas sobre cooperación, la formulación de los proyectos de cooperación… fuimos visitando los que ACPP, en colaboración con la FADDO, la contraparte con la que trabaja en la zona, tiene puestos en marcha: maternidades, huertas, granjas… Fueron muy enriquecedoras las entrevistas con diversos agentes sociales y autoridades (rey, alcalde, beneficiarios/as, formadores de la contraparte…), ya que conocimos realmente la situación de la zona (Baja Casamance), muy afectada por un conflicto armado, fruto del abandono del gobierno central. Afortunadamente, la zona ha recuperado su tranquilidad desde que se firmó un acuerdo de paz, y que deseo que sea definitivo. Desde aquí, os invito a que viváis, posiblemente, la mejor experiencia de vuestras vidas, a conocer un país diferente al nuestro, otras costumbres, otras sonrisas, otras miradas… A que conozcáis gente muy interesante y a que, en definitiva, os conozcáis un poco más y podáis compartir cono todos los de allí lo bueno que lleváis dentro, y con los de aquí lo mejor que habéis vivido y sentido.
Participar Puedes pedirnos más información sobre el Programa Jóvenes Cooperantes escribiéndonos a jovenescooperantes@jccm.es
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