
“Cada año, los castellano-manchegos destinamos más de 33 millones de euros a la cooperación internacional”

El Presidente de la Junta de Comunidades, José María Barreda, nos aporta su visión sobre el papel de Castilla-La Mancha en la cooperación al desarrollo de los países más desfavorecidos.
Pregunta.- ¿Por qué Castilla-La Mancha se destaca del resto de las comunidades españolas en cuánto al presupuesto anual dedicado a cooperación para el desarrollo? ¿Alcanzaremos el 0,7% del PIB de Castilla-La Mancha, o será un lujo para nuestra economía llegar a esa cifra?
Respuesta.- Castilla-La Mancha es una Comunidad Autónoma que está creciendo de manera sostenida. En esta Región somos conscientes de que la solidaridad con otros pueblos es fundamental para contribuir a su desarrollo. Por eso y también por una cuestión de justicia, es por lo que en Castilla-La Mancha hemos decidido dar a la cooperación internacional la importancia que tiene.
En cuanto al 0,7% del PIB, el Gobierno de Castilla-La Mancha asume ese compromiso internacional y lo plasma en la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo que garantiza, como mínimo, que cada año se destine a este fin el 0,7% de los recursos propios de nuestra Comunidad Autónoma, lo que la convierte, en relación con su PIB, en la que más ayuda solidaria destina a los países que la necesitan.
Nadie se ha atrevido a reflejar esto en una Ley. Se trata, sin duda, de un gran paso que evidencia nuestro compromiso. Cada año, los castellano-manchegos destinamos más de 33 millones de euros a cooperación internacional, que van destinados a la construcción de viviendas, diques, escuelas, bibliotecas y otras actuaciones encaminadas a mejorar la calidad de vida de los que más lo necesitan.
P.- ¿Cree usted que con la actual coyuntura en las relaciones internacionales será posible alcanzar los "Objetivos del Milenio"?
R.- La inestabilidad política que afecta a muchas regiones del mundo no ayuda. Sin embargo, estamos considerablemente mejor que en décadas pasadas. Los Objetivos del Milenio son un avance y un valor en sí mismos. Nos encontramos ante una oportunidad real de disminuir la desigualdad y no debemos desaprovecharla. En este sentido, los países desarrollados tenemos gran parte de responsabilidad, sobre todo en lo que respecta al incremento y calidad de la ayuda ofrecida, y a pesar de que el balance efectuado el pasado año 2005 no es muy alentador, tiene que servir como acicate para dar un nuevo impulso a su consecución.
P.- Desde su punto de vista cree usted que la sociedad civil de Castilla-La Mancha se implica lo suficiente en acciones solidarias y de cooperación.
R.- La sociedad castellano-manchega ha demostrado con creces su solidaridad. Ahora bien, aunando esfuerzos y en la medida que más personas vayan adoptando comportamientos más solidarios, respetuosos y socialmente responsables, estaremos haciendo una sociedad más justa y, en definitiva, una sociedad mejor en la que vivir.
Como presidente de Castilla-La Mancha debo expresar mi agradecimiento a todas aquellas personas que colaboran cada día en acciones solidarias a través del voluntariado o de cualquier otro movimiento de participación social haciendo de este planteamiento un compromiso vital.
P.- ¿Y en el resto de instituciones públicas o privadas, cree que existe esta conciencia, o es necesario un mayor esfuerzo de comunicación por parte del Gobierno regional, ONG's y resto de asociaciones, para despertar en ellas su espíritu solidario?
R.- De lo que se trata es de sumar voluntades. Toda la ayuda es poca. Lo que puede conseguir el Gobierno regional sólo no se puede comparar con lo que podemos ser capaces de hacer cuando se unen todas las administraciones y los movimientos de participación social: ONG's, asociaciones y el resto de agentes sociales.
La labor que realizan los cooperantes es, sencillamente, insustituible. Son los responsables de poner rostro a la ayuda, ellos son el eslabón imprescindible para convertir en efectiva la ayuda que procede de diversas latitudes, también de Castilla-La Mancha.
P.- A finales del pasado año el Gobierno de Castilla-La Mancha aprobó el II Plan de Voluntariado de Castilla-La Mancha, ¿qué va a suponer para los voluntarios y voluntarias, que no sólo hacen su labor en las organizaciones de cooperación internacional sino en ámbitos tan variados como el socio asistencial, el medio ambiental, el de protección civil, etc.?
R.- Este Plan pretende mejorar la calidad de las acciones que las personas voluntarias desarrollan en tantos y tan variados sectores y colectivos. Recoge las demandas del sector ya que ha sido ampliamente debatido y desde el principio, abierto a todas sus aportaciones.
Trata de reforzar las debilidades de nuestro tejido social mejorando su formación, su financiación y poniendo más instrumentos a su alcance para que su actividad se haga en las mejores condiciones y de manera más coordinada.
El Plan incide en el reconocimiento a todos los voluntarios y voluntarias que cada día entregan parte de su tiempo en favor de los demás, en favor de todos nosotros y nosotras. Poner en valor estas actitudes ciudadanas, que no sólo atienden a una necesidad social sino que se enfrentan a ella con el objetivo de erradicarla, es poner en valor posturas propias de una sociedad avanzada y cómplice con su propio futuro y que además, cree firmemente en él.
P.- El Gobierno ha creado el "Fondo Castellano-Manchego de Cooperación" y con él la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación con el objetivo de aunar y coordinar esfuerzos entre diferentes estamentos de la sociedad, en materia de cooperación; ¿Confía usted en que el sector privado participará en él de forma relevante? ¿Qué beneficio, a parte de los fiscales, cree que le aporta a una empresa su participación en el Fondo?
R.- La Fundación Castellano-Manchega de Cooperación es un instrumento para la solidaridad del que el Gobierno regional se siente muy orgulloso. Está llamada a ser una pieza clave de la solidaridad en Castilla-La Mancha, ya que nace con el objetivo de aunar y coordinar esfuerzos pero también recursos. Estos recursos financieros irán dirigidos a financiar actuaciones en materia de cooperación internacional para el desarrollo. También se contemplan recursos humanos y materiales que apoyarán el trabajo de todas las organizaciones solidarias que trabajan en nuestra Región y de las instituciones y corporaciones locales que quieran desarrollar una labor y un protagonismo en este terreno.
Con la participación en el Fondo, además de los beneficios fiscales, las empresas se suman a un proyecto común de la cooperación en Castilla-La Mancha en el que se garantiza una gestión transparente y profesional de los recursos, con una importante visibilidad social que incidirá en el compromiso social de la entidad.
P.- Se habla mucho últimamente de la responsabilidad social, y reputación corporativa, ¿Cree usted que la participación en el Fondo de las empresas e instituciones de Castilla-La Mancha supondrá un aliciente para asumir sus responsabilidades en este ámbito, o es un concepto que todavía no ha calado en ellas y que tardará en madurar?
R.- La responsabilidad social corporativa es un concepto novedoso que tiene muchas implicaciones en el mundo de la empresa. Va desde su política de personal, la relación que mantiene con sus clientes y accionistas, a la parte que más nos afecta como colectivo que es el impacto que su actividad tiene en la sociedad en la que se encuentra inmersa. Teniendo en cuenta que el tejido empresarial de Castilla-La Mancha es, en su gran mayoría, pequeña y mediana empresa, este concepto va calando entre los empresarios y empresarias de Castilla-La Mancha, y tendrá una importancia fundamental en las próximas décadas.
Las empresas de Castilla-La Mancha han demostrado su solidaridad y han respondido de manera muy positiva a todas las iniciativas del Gobierno regional aplicando medidas de carácter social y solidario. Las aportaciones o adhesiones al Fondo Castellano-Manchego de Cooperación supondrán un paso más y estoy seguro que avanzaremos de manera positiva por el camino de la responsabilidad social.
P.- Recientemente, usted ha realizado un viaje por diferentes países sudamericanos para comprobar personalmente la calidad y eficacia de la acción solidaria de Castilla-La Mancha en ellos. ¿Qué impresiones trae y qué le ha emocionado más?
R.- No era ajeno a la realidad de los países receptores de cooperación internacional. El contacto con personas que no tienen cubiertas las necesidades más básicas produce inquietud y responsabilidad. Debemos y podemos ayudar al desarrollo de otros pueblos, comprobar el resultado del esfuerzo de tanta gente dedicada a la cooperación produce esperanza de futuro. Es un recordatorio de las injusticias que padecen muchas personas en el mundo.
Me ha encantado la experiencia. Realmente, mereció la pena compartir unos días con los salvadoreños para comprobar lo mucho que se puede hacer con la solidaridad de los castellano-manchegos. Además, las recuerdo como unas jornadas entrañables junto a nuestros 'paisanos' del otro lado de la mar océano porque, como dijo el poeta mexicano Carlos Fuentes, todos los que hablamos el idioma de Cervantes a uno y otro lado de la mar océano somos habitantes del territorio de La Mancha.
Son muchas las cosas que nos unen: El idioma, nuestras culturas se asemejan en muchos aspectos o una forma muy similar de concebir el mundo y la vida, y es reconfortarte comprobar que la solidaridad es capaz de tender un sólido puente afectivo entre los castellano-manchegos y los salvadoreños

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