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FCMC

Codesarrollo
La inmigración y la cooperación al desarrollo,
un nuevo camino
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Hoy en día la inmigración, no sólo ocupa titulares en los distintos medios de comunicación, sino que genera reacciones, en los diferentes espacios sociales, políticos e institucionales, que van desde el rechazo absoluto hasta el reconocimiento de la inmigración como un fenómeno lleno de potencialidades. Desde la dualidad, el análisis y la búsqueda de nuevos procesos, que inevitablemente nos conducen a repensar la política exterior de los países receptores de inmigración, así como, las políticas de cooperación hacia los países de origen de los movimientos migratorios, se introduce una estrategia innovadora, cuya idea central es “la vinculación positiva entre migraciones y desarrollo”. El  Codesarrollo se convierte en esa alternativa que propone un marco de acción, con objetivos específicos, dentro de un contexto continuo de incremento de las migraciones a nivel mundial y el empobrecimiento y falta de oportunidades de los países de origen.

Orígenes y definición
Aunque el término de Codesarrollo, tiene sus orígenes en la década de los 80, los primeros pasos se dieron a partir del informe de 1997 “Balance y orientaciones sobre la política de codesarrollo vinculada a los flujos migratorios” de Sami Naïr, y en 1999, en la Reunión del Consejo Europeo, en Tampere, Finlandia, cuando se cita de manera oficial, el término Codesarrollo. Concretamente en España el Codesarrollo aparece de forma institucional a partir del Plan Greco 2001-2004 (Programa global de regulación y coordinación de la extranjería y la inmigración en España) donde se incluye un apartado específico sobre Codesarrollo e iniciativas concretas.

La conceptualización del término, tiene un punto de partida, con la definición utilizada por Sami Naïr, quien sostiene que el Codesarrollo, es “una propuesta para integrar inmigración y desarrollo de forma que ambos países, el de envío y el de acogida, puedan beneficiarse de los flujos migratorios. Es decir, es una forma de relación consensuada entre dos países de forma que el aporte de los inmigrantes al país de acogida no se traduzca en pérdida para el país de envío” (Nair, 1997).

Desde España, se cuenta también con algunas propuestas y definiciones como la de Carlos Giménez, quien sostiene que las experiencias de Codesarrollo son “aquellas iniciativas impulsadas y llevadas a cabo, para un beneficio mutuo y mediante ayuda mutua, por dos o más entidades ubicadas en dos o más países vinculados por flujos migratorios, las cuales ponen en marcha conjuntamente determinadas acciones tanto en el país receptor como en el país emisor de migración, y en las cuales juega un papel protagonista, entre otros actores, un grupo de migrantes del país receptor” (Giménez, 2002).

Ambas definiciones nos muestran concepciones que se sostienen en la idea de un beneficio mutuo, de una relación consensuada, de un trabajo conjunto, y de un rol activo y protagonista de los inmigrantes, como vectores de desarrollo. De un proceso en el cual la inmigración se traduce en integración y contribución al progreso social en los países de destino, y de solidaridad con los países pobres.

Cuestiones prácticas
Conscientes del reto que supone vincular dos variables sumamente complejas, una inmigración cada vez más frecuente y heterogénea, y una cooperación incompresiblemente menos eficaz, se intenta definir un marco teórico que sirva de base para consolidar un proceso que supone algo más que el control de flujos migratorios.

El Codesarrollo se convierte entonces, en esa propuesta innovadora en los ámbitos de la migración y la cooperación que se sitúa de forma creciente y rápida en la agenda de las políticas públicas y en las prácticas de las organizaciones sociales (Giménez 2004).

Es así que el Codesarrollo nos sitúa en un nuevo escenario de aprovechamiento de las migraciones, de intercambio, de participación real, de acciones conjuntas y con un doble impacto, en un marco de interculturalidad.

Aunque aún queda camino por recorrer y aspectos que definir, es posible afirmar que nos encontramos como bien concluye Giménez, ante:

  • Un planteamiento enriquecedor sobre el desarrollo y la forma de impulsarlo.
  • Un complemento y enriquecimiento de la cooperación al desarrollo.
  • Una herramienta de gestión positiva de flujos, de integración social y de interculturalidad.
  • Un nuevo campo de posible y deseable convergencia y corresponsabilidad del Estado y la sociedad civil.
  • Un instrumento que deberá desarrollar su propia metodología y aspectos técnicos.
  • Un conjunto de primeras experiencias que deben ser estudiadas, evaluadas y sistematizadas.
  • Un campo en el que es necesaria e imprescindible formación específica y continuada.

Actualmente las iniciativas de Codesarrollo, se integran en los programas y acciones de la cooperación al desarrollo, principalmente desde la Cooperación Descentralizada y los Planes Estratégicos, tanto de los Gobiernos Regionales como de las Entidades Locales.

Para conocer más detalles sobre el Codesarrollo ver:
Sami Naïr (1997) “Informe de balance y orientación sobre la política de codesarrollo vinculada a los flujos migratorios”
Giménez, C (1997) “Migración y desarrollo. Su vinculación positiva. Propuesta para la participación de inmigrantes en proyectos de cooperación”.

www.codesarrollo-cideal.org
www.cecod.net

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