
Cooperación y cambio climático
El Foro Económico Mundial 2007, reunido en Davos el pasado mes de enero, centró sus sesiones en las consecuencias del cambio climático en el planeta, y por supuesto en las repercusiones que ello tendrá en la economía mundial, y las conclusiones son claras; es ahora cuando los economistas, líderes del mundo de los negocios y expertos urgen a los gobiernos a adoptar una regulación para detener la catástrofe del medio ambiente.
Parece que el señor George W. Bush sabía de antemano que este tema iba a ser la estrella del Foro, porque el día anterior a su inauguración anunció en su discurso del estado de la Unión “el serio desafío del cambio climático global”. Aleluya, el mandatario del país responsable del 25% de la emisión de gases efecto invernadero, reconoce que existe cambio climático. Habría que preguntarle si este reconocimiento es debido a su cada vez más escasa popularidad, pero bienvenido sea porque, si EEUU ratifica el Protocolo de Kyoto, cambiará la dinámica mundial y la estructura legal erigida hasta ahora para abordar el problema de las emisiones de efecto invernadero, según afirmó en el Foro, Daniel Esty.
Los países industrializados han alcanzado el actual nivel económico quemando combustibles fósiles. Si observamos a los de países emergentes como India o China que están usando los mismos recursos, la situación se convertirá en insostenible en un período de tiempo muy corto. Pero en el mundo 2.000 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, lo que supone una limitación y una necesidad evidente y absolutamente legítima, ya que existe una estrecha relación entre la pobreza y el acceso a la energía.
Si los países más ricos ponen coto a su desaforado derroche energético, y se estimula la investigación en el ámbito de las energías renovables para abaratar su costo y aumentar su eficacia, sin duda alguna los países menos desarrollados se beneficiarán de ello, ya que las energías renovables tienen un limitado impacto ambiental, son modulares, tienen bajo coste de mantenimiento, y por el hecho de ser fuentes inagotables y gratuitas que no generan dependencia, resultan especialmente indicadas para ser aplicadas en proyectos de cooperación, especialmente en el ámbito rural.
Un temor muy extendido entre quienes se dedican a la cooperación al desarrollo y ecologistas es que los efectos del cambio climático puedan ser una amenaza para la consecución de los Objetivos del Milenio, incluso llegando a revertir los logros, en materia de desarrollo humano, ya alcanzados, por lo que no estaría de más que los gobiernos comiencen a escuchar los consejos de sus expertos, aunque fuese por puro egoísmo..

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