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CARLOS SUSÍAS
Un luchador contra la pobreza y la exclusión social
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En esta ocasión hablamos con Carlos Susías, una persona con una larga trayectoria de trabajo y compromiso con el voluntariado social. Actualmente es Director de la Red Europea de la Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social en Castilla-La Mancha, Presidente de la sección española y miembro del Comité Ejecutivo de EAPN Europa desde el año 2001. 

¿Qué es la Red de Lucha contra la Pobreza?

La Red Europea de Asociaciones de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social (European Anti Poverty Network – EAPN) fue creada en diciembre de 1990, por organizaciones que trabajaban dentro de la Unión Europea con personas que viven en situación de pobreza y exclusión social. La EAPN está comprometida en la erradicación de la pobreza y tiene como objetivo situar la pobreza y exclusión social en el centro de los debates políticos de la Unión Europea.

La EAPN es una coalición de Entidades Sociales, de toda la Unión Europea, que trabajan en el ámbito de la acción social, y su estructura europea está compuesta por representantes de Entidades Sociales de ámbito europeo y por las Redes Nacionales de cada Estado miembro de la U.E.

En nuestro país, EAPN-ES, se configura como una asociación de asociaciones donde están Entidades de ámbito nacional y redes autonómicas, con un total de más de 400 asociaciones y fundaciones de todo el país.

En Castilla-La Mancha son 42 las Entidades y Agentes Sociales los que componen la EAPN-CLM.

EAPN trabaja por una sociedad donde el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales sea una realidad para todos, donde cada uno pueda integrarse con pleno derecho en la sociedad, y donde la pobreza y exclusión social sean consideradas como una negación de los derechos fundamentales.

Reconocemos que la pobreza y exclusión social son el resultado de un proceso complejo y multidimensional al que no se puede hacer frente de manera aislada o marginal. Por tanto, combatir la pobreza y exclusión social sólo puede hacerse mediante un acercamiento integrado, que ponga la lucha contra la pobreza y exclusión social en el centro de todas las políticas públicas, y no solamente en la política social, a la que tiende a ser confinada.

Para las entidades que forman parte de EAPN-ES es imprescindible trabajar para que las poblaciones tengan el derecho de influir y participar en la toma de decisiones que tienen un impacto en sus vidas, y de expresar una opinión y compartir una experiencia que sean tomadas en cuenta. La EAPN estima que se imponen medidas particulares para garantizar que la “palabra” de las personas en situación de pobreza, de exclusión social o desigualdad, sea escuchada durante la elaboración, puesta en ejecución y evaluación de las políticas.

EAPN estima que la acción gana en eficacia cuando las autoridades del Estado y el sector público, sindicatos, empresarios y ONGs trabajan en un espíritu de colaboración. El resultado será una mejor coordinación de las actividades, una utilización más eficaz de los recursos y la adopción de enfoques multidimensionales más adecuados para responder a las complejidades de nuestra sociedad.

Trabajamos por un intercambio más equitativo de las riquezas, oportunidades y recursos, y pide que se establezcan sistemas públicos de reglamentación a escala local, nacional, europea y mundial, con el fin de devolver a todas las sociedades la capacidad de determinar su porvenir de manera democrática, participativa y duradera, por el bien común y el desarrollo de todos.

En la lucha contra la pobreza, ¿Cuál cree que es el papel que le corresponde al ciudadano de a pie?

Creo recordar que en el 2º Encuentro Europeo de Participación de Personas en Situación o Riesgo de Pobreza y Exclusión, al hacer referencia a los participantes, alguien dijo: “los afectados en situación de pobreza y exclusión”, y uno de estos participantes le contestó: “no, no somos afectados, PORQUE TODOS SOMOS AFECTADOS”. Recuerdo esta frase no sólo porque me impactó, sino porque me parece que responde a esta pregunta. Todos estamos en el deber de evitar que exista pobreza y exclusión, mientras que existan estas situaciones de desigualdad, de negación de derechos fundamentales y de la dignidad de las personas, todos debemos considerarnos afectados y partes de la debida y necesaria solución. A muchos puede parecerles desagradable ver a personas en estas situaciones, pero no podemos volver la cabeza como sociedad ante estas situaciones. Y no sólo porque están ahí, y hoy son ellos, pero mañana la exclusión podemos vivirla nosotros, sino porque la mejor forma de garantizar nuestro bienestar es garantizando el de nuestro vecino. Todos somos afectados.

¿Los Objetivos del Milenio son ya un tópico o se han convertido en utópicos?

Los Objetivos del Milenio son un reto para nuestra sociedad global. No podemos permitir que se conviertan ni en tópico, ni mucho menos en utópicos. Erradicar el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, la igualdad de género, reducir la mortalidad, combatir el VIH/SIDA, o garantizar el desarrollo sostenible son un deber por el que debemos luchar. Ni son quimeras, ni cuestiones manidas que carecen de importancia. Ahí tenemos el informe sobre el cambio climático, el compromiso de los Estados con éste y otros temas que han de incidir en la consecución de los 8 objetivos de nuestro milenio. La consecución de los objetivos es  una necesidad para que sigamos subsistiendo.

Dicho esto, hay que reconocer que parece que corremos en dirección contraria. La Unión Europea tiene planteado el reto de la erradicación de la pobreza, en Europa, para el 2010, y si en la zona más rica del mundo vemos como no se está cumpliendo este objetivo (pequeño con respecto a los del milenio), pues no digamos como andamos para el 2015.

¿Cree usted que podrá alcanzarse alguna vez el objetivo de dedicar el 0,7% del PIB de los países desarrollados a la cooperación para el desarrollo? 

No sólo lo creo, sino que estoy convencido. Las sociedades desarrolladas se están dando cuenta poco a poco que las desigualdades y la brecha entre los países desarrollados y los más desfavorecidos deben tener fecha de caducidad si queremos construir un mundo sostenible y habitable. Las fronteras son cada vez más estrechas y en una aldea global como la que vivimos lo que le afecta al vecino, aunque este sea sudamericano o africano, nos afecta a nosotros también tarde o temprano.

Los gobiernos inteligentes (cuantos menos días tontos tenemos los ciudadanos, más inteligentes se vuelven los gobiernos) ya incrementan considerablemente sus presupuestos para destinarlos a la cooperación para el desarrollo. No con la velocidad que queremos, pero lo están haciendo, y seguramente por la presión social y la solidaridad de millones de personas.

Aún falta mucho para conseguirlo, pero casos como el del Gobierno de Castilla-La Mancha nos pueden incentivar a seguir luchando, pues no sólo se han ido poniendo en juego fondos, también se ha articulado un método e instrumento que ayude a la eficacia y eficiencia del trabajo en la cooperación internacional. Pienso que la creación de la Fundación ha sido un paso acertado. Pero debemos seguir trabajando, y mucho, para alcanzar el 0,7%.

¿Qué efectos tendría en la lucha contra la pobreza el que  las patentes de medicamentos vitales contra el SIDA, el cáncer o la malaria dejaran de tener efecto y pudieran fabricarse medicamentos genéricos.

Éste es un tema que me indigna sobremanera. No se puede permitir que las empresas farmacéuticas impidan con sus patentes la fabricación de medicamentos genéricos que serían capaces, no quizá de erradicar, pero sí de disminuir de forma importantísima la mortandad que provocan estas enfermedades. Enfermedades que en las sociedades desarrolladas tienen cura o al menos tratamiento que aumentan y mejoran la calidad de vida de los enfermos. No es justo, y no es digno, que nos llamemos sociedad desarrollada si permitimos esta situación.

El acceso a la energía es vital para poder lograr cierto desarrollo, ¿cómo se puede compaginar esta necesidad con la de conservar el medio ambiente?

Pienso que de nada nos servirá el desarrollo si éste nos depara un futuro donde no podremos vivir. El desarrollo sostenible es la clave para conciliar el necesario avance de las sociedades y el imprescindible medio ambiente que nos permita seguir “respirando”.

El actual sistema de desarrollo necesita de zonas subdesarrolladas para sobrevivir, si todos se lanzan al mismo nivel de consumo de materias primas que actualmente tiene el mundo desarrollado, el sistema se colapsa. Mantener el actual sistema, simplemente, no es una opción. Hay que cambiar el sistema de desarrollo.

Antes hacía referencia al Informe sobre el cambio climático. Es una advertencia de futuro que constatamos día a día. O desarrollo sostenible o un mundo para las siguientes generaciones donde no importará el desarrollo porque simplemente no habrá mundo. Y reitero, no es alarmismo, los informes de científicos y técnicos están ahí, así que los gobiernos deben cumplir con su obligación, y las y los ciudadanos la nuestra, tanto para exigirle a los gobernantes esa conciliación como sensibilizándonos cada uno de nosotros de que los recursos naturales, a este paso, serán limitados y finitos para nosotros y para nuestros hijos.

En materia de inmigración, ¿cree usted que la actual política de intercambio de ayudas para al desarrollo por control de fronteras es justa?

No, la inmigración es un derecho de toda persona, porque además esta no suele producirse normalmente por una voluntad del que emigra sino por una situación social o económica que obliga a realizar ese proceso migratorio.

Desde EAPN reivindicamos el derecho, también fundamental, a la no inmigración, y este derecho no se lleva a cabo por una política de intercambio de ayudas por control de las fronteras sino por un verdadero compromiso de los países ricos con los menos desarrollados, para buscar el desarrollo de los últimos.

Sobre este tema la posición de los países “ricos” me parece falaz e injusto: yo te doy dinero para que tú no dejes salir posibles inmigrantes que lleguen a mi país, pero te cierro con aranceles la salida de tus productos naturales al mercado internacional haciendo ineficaz la ayuda que te doy. Y de paso, yo te vendo los productos manufacturados, eso sí, siempre que controles las fronteras para que tus ciudadanos (que no pueden subsistir, que están inmersos en guerras, etc.) no crucen nuestras fronteras.

También se hace necesario potenciar las políticas de codesarrollo. Sin el desarrollo de las zonas de procedencia de la inmigración, no conseguiremos parar el fenómeno migratorio y es más, a mayor situación de pobreza en esas zonas, mayores situaciones de pobreza y exclusión tendremos en los países desarrollados.

No podemos pretender ser “ricos y vivir bien” con vecinos en la miseria y que no pase nada. No es posible y no lo van a consentir, y francamente, creo que hacen bien en no aguantarse. Tenemos que buscar soluciones entre todos, y a los países desarrollados les toca multiplicar sus esfuerzos para que así sea.

¿Cómo ves el momento actual de los movimientos sociales?

Creo que el momento actual es apasionante. El Tercer Sector cuenta por fin con un Plan Estratégico que nos permite tener una misión y una visión común. Esto sin duda nos fortalece, y sobre todo nos da una posición de presión hasta ahora desconocida.

Esta visión compartida nos permite asumir el reto que significa la exigibilidad de derechos como la salud, la educación, el trabajo, la vivienda, el medioambiente, la justicia social, entendidos como un proceso social, político y legal que debe incluir la participación activa de la sociedad civil.

Este Plan se ha de trasladar a las Comunidades Autónomas, donde se ha de realizar un Libro Blanco sobre el Tercer Sector que vea cuáles deben de ser las relaciones que han de mantener el Tercer Sector y los otros dos sectores, la administración y el sector lucrativo-empresarial.

Como he apuntado, es un momento apasionante pero necesitamos de clarificación, de distinguir, entre las distintas facetas del sector. Debemos acentuar el ejercicio de los Derechos Sociales y no confundirlos con el acceso a recursos sociales. Tanto los Derechos Sociales como unos Servicios y Recursos Sociales de calidad son necesarios para conseguir una sociedad inclusiva, y en ambas direcciones debemos actuar, pero sin confundirlas.

Creo que las Entidades Sociales estamos avanzando mucho en esa dirección, estamos inmersos en unos procesos internos de renovación de todo el sector donde conceptos como calidad y participación de las personas en situación de vulnerabilidad, están consiguiendo abrirse paso a una gran velocidad. Este proceso nos va a traer un sector mucho más fuerte y dinámico.

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