
Acción humanitaria,
solidaridad y responsabilidad

El concepto de acción humanitaria sobre el que se trabajará, abordará las fases previas al desastre (preparación, mitigación y prevención), junto con las posteriores (rehabilitación en general con sus componentes de reconstrucción, reconciliación, etc.), y dentro de un “continuum” operacional que propicie soluciones duraderas, con un enfoque integrado de actividades de ayuda humanitaria, rehabilitación y desarrollo como distintos escenarios o momentos dentro de un mismo proceso que tome como eje de actuación la lucha contra la vulnerabilidad. En cualquier caso, la articulación con actuaciones de medio y largo plazo no será un requisito previo para aquellos contextos donde la prestación de asistencia y protección sea urgente y de ella dependan las vidas y la dignidad de las víctimas.
Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008. La realidad de la acción humanitaria en España, líneas estratégicas.
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La historia en su largo recorrido nos ha dejado muestras y prácticas de solidaridad, de acciones dirigidas a apoyar a los más desvalidos, a los que sufren, a los que más lo necesitan. La noción de humanidad y las ideas básicas del humanitarismo, centradas en la igualdad y fraternidad entre los seres humanos, se han ido consolidando en una acción colectiva y organizada.
“¿No sería posible constituir sociedades de socorro con el objeto de atender a los heridos, por medio de voluntarios, en tiempo de guerra sin distinción de nacionalidad?" 1, palabras que sentarían las bases de una acción coordinada a escala internacional y a la definición de instrumentos de Derecho, basados en la idea de ayuda o asistencia y en el criterio de necesidad y protección de las víctimas, así como de testimonio y sensibilización sobre una determinada realidad.
La Acción Humanitaria ha ido evolucionando, lo que ha implicado nuevas formas de entender el concepto de humanitarismo, dando cabida a nuevos actores y escenarios. Es así que la Acción Humanitaria, se ha convertido en una respuesta a situaciones de sufrimiento humano generadas por desastres de todo tipo, y al mismo tiempo, al impulso de acciones de alcance preventivo y de preparación que permitan disminuir la vulnerabilidad y aumentar las capacidades de las personas y comunidades.
Actualmente una gran proporción de la Acción Humanitaria gira en torno a los desastres y sus efectos sobre la vida de las personas, desastres que no sólo tienen un componente natural, sino un componente de carácter social, que responde o es directamente proporcional al grado de desarrollo y cohesión de una sociedad.
“Los desastres no son resultado del azar o de la fatalidad. Tampoco se pueden atribuir a una fatídica conjunción de fuerzas de la naturaleza ante la que nada puede hacerse. La pauta recurrente con la que se producen, el elevado número de víctimas y la cuantía de los daños causados, así como el hecho de que sean los países y comunidades más pobres los que sufren en mayor medida los efectos de los desastres, es el resultado de factores económicos, sociales, políticos y medioambientales, más que la geología o el clima”.2
De esta manera la Acción Humanitaria, responde a situaciones de riesgo, que se ven determinadas por el grado de vulnerabilidad y por las capacidades con las que cuentan las comunidades o personas afectadas, por lo que son necesarias acciones de preparación, prevención y mitigación, así como el impulso de procesos de rehabilitación o reconstrucción que permitan principalmente disminuir los factores que determinan dicha vulnerabilidad y contribuir al desarrollo.
Por lo tanto, resulta clave frente a una situación de desastre que conlleva una ayuda de emergencia inmediata, hacerse la pregunta ¿y después?, dejando claro que el objetivo en la etapa posdesastre no es volver a la situación inicial, y entender la rehabilitación como un puente entre ayuda y desarrollo, en el que queda claramente reflejado la idea de continuidad entre las fases (ayuda, rehabilitación y desarrollo) y la posibilidad de que coexistan acciones diversas.3
Sin que olvidemos que no siempre es posible o necesario hacer ayuda humanitaria con enfoque de desarrollo, debemos ser conscientes que frente a las innumerables situaciones de desastre, no sólo de componente natural sino bélico, se enmascaran comunidades vulnerables y en riesgo constante, carente de recursos y capacidades, incapaces de afrontar graves perturbaciones, por lo que es necesario vincular de manera adecuada diferentes tipos de acción, teniendo en cuenta los problemas interrelacionados y de carácter estructural, así como las necesidades de la población a medio y largo plazo, como una manera de contribuir a mejorar la calidad y responsabilidad de la Acción Humanitaria.
Erika Alfageme
FCMC

1 Henry Dunant “Un Recuerdo de Solferino” 1859. Hombre de negocios y activista social Suizo, que fue testigo de las secuelas de la batalla de Solferino en Italia. Sus experiencias y recuerdos sirvieron de inspiración para crear la Cruz Roja Internacional.
2 José Antonio Sanahuja, Guerras, desastres y ayuda de emergencia, 2002
3 Fundación “La Caixa”, Manual de gestión del ciclo del proyecto en la acción humanitaria, 2005.

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