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La Fundación Castellano-Manchega de Cooperación suma esfuerzos contra las hambrunas del África subsahariana
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La campaña ‘Castilla-La Mancha solidaria con África’ recauda fondos para desarrollar proyectos de acción humanitaria en la zona del Sahel, una de las zonas más frágiles del continente negro.

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            La frontera norte del África subsahariana, allí donde el desierto deja paso a la sabana, es una de las regiones más deprimidas del mundo. Las fotografías de niños desnutridos, de tierra cuarteada, de ganado famélico y de penosos desplazamientos de la población componen la imagen extrema del Sahel, una ancha franja de terreno en la que se sitúan algunos de los países que encabezan la lista de los más pobres del mundo.

            El Sahel, que significa orilla, ribera o borde, en árabe, es una zona de transición entre el desierto del Sahara y la sabana de África Central que se extiende entre Mauritania y Senegal en el Este y Sudán en el Oeste, pasando por Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria y Chad. La región, altamente vulnerable, se caracteriza por fuertes variaciones climáticas con sequías cíclicas, lo que genera cosechas irregulares e inseguridad alimentaria, un preocupante proceso de desertificación, un notable crecimiento demográfico y un rápido proceso de urbanización. La gravedad de las últimas hambrunas y un panorama en el que se han consolidado las crisis crónicas hace necesario el apoyo de todos a las estrategias de acciones humanitarias emprendidas por los gobiernos locales y la comunidad internacional, un esfuerzo al que Castilla-La Mancha tiene que sumarse. Para lograr este objetivo, la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación impulsa ‘Castilla-La Mancha solidaria con África. Campaña de emergencia para paliar la escasez alimentaria y sequía en la zona del Sahel’, con la que se recaudarán fondos que luego se canalizarán a través de proyectos de acción humanitaria que desarrollarán en la zona distintas ONG con implantación en nuestra Comunidad Autónoma.

            La Fundación Castellano-Manchega contempla en sus instrumentos de actuación la financiación de campañas específicas para intervenir en las llamadas ‘emergencias complejas’, situaciones en las que las causas de las crisis son variadas y endémicas y que requieren por tanto acciones complementarias y diversas. El caso del Sahel es el de una región en permanente riesgo de emergencia, y que sufrió en 2005 una vasta hambruna en la que tuvo mucho que ver la escasez de lluvias y la plaga de langosta del desierto del 2004, pero también la endeblez de los sistemas de alerta de la seguridad alimentaria y la debilidad de las estructuras gubernamentales y civiles para hacer frente a la crisis.

            Dos años después de esta grave crisis alimentaria, la región continúa en el filo de la navaja, con unas tasas elevadas de desnutrición aguda y una tambaleante estabilidad que puede desmoronarse ante el más mínimo capricho climático, cualquier distorsión del mercado de alimentos, o la llegada de una nueva plaga o epidemia. Ante ello, y para poder cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el primero de los cuales es ‘erradicar la pobreza extrema y el hambre’, se requiere una intervención coordinada y que combine las acciones urgentes y las estructurales para poner solución y prevenir las crisis atacando a las causas últimas de la fragilidad de la región.

            La solución de este problema crónico en el Sahel, en la cual llevan años trabajando organismos multilaterales, ONGD de todo el mundo y los estados afectados, necesita también de la implicación de la sociedad castellano-manchega. Para ello, las entidades públicas y privadas y los ciudadanos de la región pueden sumarse a la campaña emprendida por la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación, tanto con su apoyo al desarrollo de la misma como con la donación de fondos. En una primera fase de captación de recursos, la campaña se difundirá por medios de comunicación y redes de ONGD, plataformas o coordinadoras, asociaciones sin ánimo de lucro y entidades públicas y privadas, con especial acento en las administraciones locales. La recaudación obtenida por las donaciones más la aportación del Fondo Castellano-Manchego de Cooperación servirá para financiar proyectos de emergencia y acción humanitaria de ONG de nuestra región en la zona, para lo cual se abrirá una convocatoria específica de ayudas.

foto© de las fotos Intermon Oxfam:
Pablo Tosco / Héctor Mediavilla.

            La campaña ‘Castilla-La Mancha solidaria con África’ tiene como principal objetivo promover la seguridad alimentaria, el acceso sostenible y equitativo al agua y la cobertura de las necesidades sanitarias de la población de la región, que recordemos que se extiende en una superficie de más de 5 millones de kilómetros cuadrados en la que viven 50 millones de habitantes. La Fundación Castellano-Manchega de Cooperación priorizará para cumplir dicho objetivo proyectos en los ámbitos de la nutrición, la seguridad alimentaria, el agua y el saneamiento, y la salud, y procurará que las actuaciones estén canalizadas dentro de las estrategias de desarrollo a medio y largo plazo impulsadas por las comunidades locales y coordinadas con las políticas públicas.

La franja de la POBREZA

            Los países sahelianos se ubican en los últimos lugares del mundo según el Índice de Desarrollo Humano acuñado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo): Níger es el último (177), y junto a Malí (175), Burkina Faso (174), Chad (171), Nigeria (159), Senegal (156) y Mauritania (153), se encuentra en los llamados países de ‘desarrollo humano bajo’, mientras que Sudán se ubica en el puesto 141, en la franja baja de los países de ‘desarrollo humano medio’. Así, aunque el Sahel ha registrado en los últimos años unas dignas tasas de crecimiento económico, éste ha sido claramente insuficiente, a la vista de la dinámica demográfica, para hacer retroceder significativamente la pobreza, consolidada también por la ineficacia de las políticas de reducción de desigualdades sociales.

            Los desequilibrios económicos de los que son víctimas las capas sociales más desfavorecidas, y los desequilibrios del medio biofísico resultantes de los efectos climáticos y la acción del hombre, componen en el Sahel un panorama en el que la inseguridad alimentaria y la pobreza se alimentan mutuamente. El clima de depauperización se puede explicar con unos pocos indicadores:

  • alrededor del 30% de los sahelianos, es decir, 17 millones de personas, se enfrenta todavía al hambre
  • cerca de la mitad de la población vive en el umbral de la pobreza
  • el 58% de los sahelianos no tiene acceso a los servicios de salud
  • el 39% no tiene acceso a los medicamentos y las vacunas esenciales
  • el 39% de la población no tiene acceso al agua potable

Antonio Miguel Sánchez

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Programa de seguimiento y evaluación “IN SITU”, una apuesta por el conocimiento, el aprendizaje y la calidad (2/2)

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