
El Fondo Castellano-Manchego
de Cooperación apoya nueve
proyectos en BOLIVIA
Mejorar la calidad de vida, con especial énfasis en la salud integral, de la población Qheshwa y la inserción socioeconómica de mujeres mediante la capacitación y el microcrédito, son los objetivos de dos de los proyectos impulsados por el Fondo Castellano-Manchego en la ciudad de Cochabamba.
1 · APOYO EN SALUD INTEGRAL.
PROGRAMA PARA INDÍGENAS QHESHWAS
2 · INSERCIÓN SOCIOECONOMICA DE 180 MUJERES EN RIESGO
POR MEDIO DEL MICROCRÉDITO Y LA CAPACITACIÓN


El proyecto se desarrolla en el Municipio de Sacaba, situado en el valle, a 14Km. de la ciudad de Cochabamba, concretamente en las subcentrales de Sapanani y Laraty, conformadas principalmente por población qhechua. Las comunidades quechuas de la zona presentan indicadores socioeconómicos que justifican una actuación integral de desarrollo, siendo especialmente preocupante la situación de mujeres, niños y niñas.
La iniciativa se enmarca en un proceso impulsado desde hace 10 años por la Asociación Anawin, que conjuntamente con las comunidades indígenas de Laraty, Sapanani, Palqa, Challviri, Apilla, Ichu Qullo y Atuq Wachana desarrolla un programa integral orientado a mejorar de forma conjunta y sostenible la situación de todas las zonas citadas. Una de las áreas priorizadas dentro del programa es la salud integral (curativa, preventiva y saneamiento básico), con especial énfasis en generar espacios y prácticas de promoción de la salud y recursos humanos locales que dinamicen estrategias de crecimiento comunitario.
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En el marco de este programa, el proyecto, dentro del sector sanitario, pretende beneficiar a 3.437 personas entre niños, niñas, mujeres y hombres, elevando el número de tratamientos en la consulta odontológica, principalmente en niños menores de 12 años, implementando un laboratorio en el centro de salud de Laraty para la detección y prevención de enfermedades. La inciativa, se complementó con la construcción de dos viviendas para el personal técnico y un depósito de alimentos.
Es importante resaltar que el proyecto tiene un carácter integral en la prestación de servicios sanitarios y educativos en comunidades a las que no llegan las redes de servicios sociales públicos del estado o de la autoridad local. La presente iniciativa ha permitido el acceso de dichas comunidades a prestaciones sanitarias básicas, estableciendo una pequeña pero eficaz y suficiente red primaria de atención, con una importante implicación de la comunidad a través de la capacitación en enfermería de promotores de salud de la zona, así como la integración de la medicina tradicional en las practicas sanitarias.
Cabe destacar la integración en el proyecto del fondo Yanapanakuna, una bolsa de dinero aportada por unas 100 familias de una de las zonas de actuación, Laraty, para cubrir los gastos sanitarios anuales, así como casos más complejos que requieran una atención más especializada. El fondo Yanapanakuna lleva años funcionando en Laraty, y la experiencia, dado su éxito, se está trasladando a otras localidades (Palqa). Mediante el fondo se logra fortalecer la unión comunitaria a la vez que garantiza un mínimo de sostenibilidad de los objetivos y resultados del proyecto. De la misma manera, el carácter integral del proyecto (más allá de la financiación de la FCMC), que incluye colegio, guardería/escuela infantil, postas sanitarias, iniciativas educativo/productivas (vivero), etcétera, asegura en buena medida la continuidad de las acciones y el progresivo fortalecimiento de los actores y estructuras organizativas.


El presente proyecto se enmarca en un proceso continuo de apoyo a un grupo de mujeres organizadas que viven en el municipio de Vinto (provincia de Quillacollo), situado en el departamento de Cochabamba. La actuación se integra en el programa “Organizaciones económicas de mujeres emprendedoras” gestionado por la organización local. Propuesta que pretende incidir en la situación de desigualdad y vulnerabilidad de la mujer boliviana, principalmente por el limitado acceso a las fuentes de empleo y a su reducida participación en el mercado de trabajo.
La Asociación de Mujeres Productoras de Vinto (APROVIN) es una organización femenina fundada a mediados de los 80 por instituciones de apoyo a grupos de mujeres con el nombre de “Clubes de Madres”. La organización está conformada por mujeres que provienen principalmente de las zonas altiplánicas, son cabezas de familia y se dedican a diversas actividades agrícolas, de transformación y de venta de productos. El objetivo central del proyecto es facilitar el acceso a un microcrédito a mujeres que, individualmente o a nivel familiar, llevan adelante un micronegocio o quieren iniciarlo. El microcrédito está disponible sólo a mujeres asociadas, que hayan asistido a las capacitaciones y que hayan elaborado un plan de negocio, con el asesoramiento del oficial de crédito de la organización local y la consiguiente evaluación del comité de crédito conformado por la presidenta y tesorera de la organización, las jefas de grupo y el comité de crédito institucional de la contraparte local.
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La iniciativa comprende tres aspectos fundamentales:
- Capacitación, que cuenta con un plan de formación en diversos aspectos relacionados con su actividad (gerencia de microemprendimientos económicos, la administración del crédito, planificando un nuevo negocio).
- Mantenimiento y reforzamiento del Fondo Rotatorio, y el apoyo a (APROVIN) por medio del aumento del número de socias, demanda que ellas mismas han recibido de otras mujeres en situación similar.
- Apoyo a la asociación y su viabilidad a través de la construcción de una infraestructura en terrenos cedidos por la Alcaldía con tres ambientes diferenciados: taller, sala de reuniones y guardería.
Es importante resaltar la implicación de las mujeres beneficiarias desde un enfoque participativo que busca tener impacto en el ámbito social y económico, y con un fuerte componente de organización y asociación, que favorece el fortalecimiento de las organizaciones de base. Asimismo, los mecanismos solidarios y de apoyo, que se consolidan en unidades de garantía solidarias (las socias forman grupos por afinidad que deben tener entre 6 a 12 integrantes, de manera que cada una garantice que la otra asociada va a pagar), dinamizan de manera positiva el proyecto.

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