
Orientación y acompañamiento
para el voluntariado

El acompañamiento y la orientación son dos elementos clave para la estancia de una persona voluntaria dentro de una organización. Acompañamiento, como proceso que pretende hacer que el voluntario o voluntaria disponga de un apoyo continuo a lo largo de su itinerario de persona vinculada a una entidad sin ánimo de lucro o institución social. Orientación, como esfuerzo para tratar de dar pistas a los voluntarios para que su acción de voluntariado tenga sentido.e.
Por ejemplo, en el camino de acceso a la acción voluntaria, entre la motivación inicial y la incorporación a una entidad de voluntariado, hay unos momentos que son vitales para no perder ese capital humano de solidaridad. Si la persona no encuentra un modo para canalizar su impulso inicial, la experiencia nos demuestra que, en muchas ocasiones, la energía se dispersa y legítimamente la posible acción voluntaria se evapora en forma de actividades de ocio y tiempo libre, formación, televisión, etc. o simplemente se disipa.
Las fases de acompañamiento y orientación deberían ser una responsabilidad compartida por todos los actores implicados en la participación social, que es algo más amplio que el voluntariado: asociacionismo, implicación política, activismo, acción comunitaria, movilizaciones on line, colaboración en campañas de emergencia, etc. Esta responsabilidad compartida ha de partir de la premisa de la movilidad y el crecimiento personal. O lo que es lo mismo, en la vida activa de una persona participativa, ya sea a través del voluntariado o no, es esencial que disponga de un proceso integral de acompañamiento. En el desarrollo de la persona, la variabilidad en sus circunstancias personales es infinita, pero la persona prevalece con un conjunto de valores más o menos fijos independientemente de lo acontecido. Por ejemplo, si una persona es voluntaria en un proyecto medioambiental en una entidad “A” y cambia de lugar de residencia, lo normal es que en su nuevo espacio de desarrollo continúe implicada en tareas ambientales en una entidad “B” si la experiencia ha sido satisfactoria. Es a esto a lo que me refiero cuando digo que hay unos elementos fijos en los valores de los individuos. ¿Por qué alguien va a dejar de ser la misma persona por un cambio de domicilio? Si la persona ha disfrutado de una formación adecuada en su organización de origen, con el cambio, para la nueva entidad habrá un enriquecimiento por la incorporación de la persona, a través de sus aportaciones.
La apuesta por el acompañamiento y la orientación, en definitiva, del cuidado del voluntariado, ha de tener una perspectiva integral. El objeto final es que lo positivo de la vida voluntaria pueda trasladarse a todas las dimensiones vitales de las personas. De nada sirve ser voluntario en una entidad apoyando al cuidado de las personas mayores, si tenemos olvidados a los mayores que nos corresponden en nuestras relaciones de parentesco. De nada sirve estar “sobreimplicado” en una organización haciendo voluntariado, si desatendemos las obligaciones derivadas de nuestro diversos roles sociales, profesionales, familiares, etc. Si somos capaces de trasladar nuestra experiencia en el terreno del voluntariado a otras esferas de la vida social, habremos conseguido que la experiencia de la solidaridad se extienda, contribuyendo a la construcción social.
Es importante tender puentes entre las islas de solidaridad que representan el mundo del voluntariado. Poco a poco, con la persistencia de la lluvia fina es posible hacer que cale la idea troncal del voluntariado: que la transformación social es irreversible si pretendemos una sociedad mejor y más justa y que desde luego, en un mundo como el que se nos dibuja, no hay futuro para todos. Por ello, ahora más que nunca debemos poner los pies en la tierra y ponernos manos a la obra con la clásica máxima de acción, reflexión, acción. El trabajo de acompañamiento y orientación desde las entidades es crucial para romper la endogamia que muchas veces puebla el mundo de la solidaridad. Creo que la pelota está en nuestro tejado.
Pedro Salvador
FCMC

02 > Opinión: La formación de los agentes de la cooperación castellano-manchega (2/2)
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