
El aprendizaje intercultural como forma de gestionar la diversidad cultural.
UN RETO TODAVÍA POR ALCANZAR
Es obvio que vivimos en un mundo complejo y que cambia a velocidades, vertiginosas, donde se suceden fenómenos sociales que plantean nuevos retos a los que la sociedad debe ofrecer respuestas.
Uno de los múltiples fenómenos sociales donde la sociedad todavía tiene pendiente ofrecer respuesta, son los movimientos migratorios, desatados especialmente en los últimos años, por una indignante forma de gestionar la globalización, que se llama neoliberalismo o capitalismo.
Estos movimientos migratorios han situado en un mismo espacio a personas de muy diferentes culturas.
En la actualidad y afortunadamente, sin vuelta atrás, vivimos en una sociedad multicultural.
Ya nadie niega lo evidente: la realidad que vivimos es de una diversidad cultural riquísima, de ahí que surja cada vez más la necesidad de buscar estrategias de actuación ante esa situación que nos lleve a vivir en paz y sobre todo en un contexto, como mínimo, de justicia e igualdad.
El reto que se nos plantea, consiste en conseguir una plena integración de toda esta diversidad cultural que nos rodea. Es decir, ahora el reto está en convivir bajo un modelo intercultural de gestión de esta diversidad cultural de la que hablamos.
Podríamos haber elegido caminar hacia cualquier otro modelo de gestión de la diversidad cultural, como el asimilacionismo, la multiculturalidad, el neutralismo…. cualquiera de los muchos ya inventados. Pero somos nosotros los que creemos en la justicia, los que creemos en la igualdad, los que creemos en la tolerancia, los que creemos en todos esos valores que conforman la interculturalidad. Por eso, somos los diferentes componentes de esa sociedad multicultural los que tenemos que trabajar para construir una sociedad intercultural, al menos mientras no inventemos, entre TODOS, un modelo más idóneo. Y en todo ello debemos tener un gran protagonismo los movimientos sociales.
Aunque resulte obvio, hacemos especial hincapié en que cualquier intervención debe ir encaminada a cubrir los diferentes intereses y necesidades que demandamos las personas que vivimos en estas sociedades multiculturales, tanto miembros de las mayorías como de las minorías. Y aunque también resulte obvio, partimos de la idea de que todas las personas que constituimos esta sociedad somos responsables de los conflictos que se producen en su seno, y por tanto somos protagonistas en la búsqueda de soluciones que avancen hacia esa interculturalidad.
Sabemos que dependiendo del modo en que nos relacionemos, tendremos un tipo u otro de convivencia. Por eso, apostamos por la interculturalidad, entendida ésta como proceso que busca el encuentro y la comunicación entre las personas de diferentes culturas en condiciones de igualdad y con visión crítica, tanto hacia la otra cultura como hacia la propia. Como modo de contacto enriquecedor, puesto que permite el descubrimiento de valores culturales ajenos y favorece el desarrollo de las culturas en contacto.
Para que una sociedad llegue a ser realmente intercultural, todos los grupos que la integran deben estar en condiciones de igualdad, sea cual sea su cultura. Es necesario que se combinen multitud de esfuerzos que impliquen al conjunto de la sociedad. Es difícil poder avanzar si se dirigen estos esfuerzos, únicamente, hacia una de las partes implicadas, es decir, sólo con los grupos mayoritarios o sólo con los grupos minoritarios.
Cristina Ortí Delegido
TÉCNICO DE VOLUNTARIADO FCMC
Pedro Salvador
FCMC

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