
Alternancia Política en EL SALVADOR

Con un territorio de 21.000 km2 y una población en torno a los siete millones de habitantes, El Salvador, apodado “el Pulgarcito de Centroamérica” por su tamaño, equivalente a la Provincia de Ciudad Real, es uno de los países más densamente poblados del mundo (332 habitantes por km2). La densidad en el conjunto de España es de de 91 habitantes por km2, reduciéndose a 26 en Castilla-La Mancha.
Conforme a los datos del Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2007- 2008, El Salvador ocupa la posición 103 entre 177 países. Con un Índice de Desarrollo Humano de 0,735, y una Renta Per Cápita de 5.525 dólares, es considerado un país de desarrollo humano medio. Sin embargo, el 40% de su población se encuentra en situación de pobreza y el 15,2% en situación de pobreza extrema. En la zona rural, la pobreza afecta a 49,6% de la población y la pobreza extrema al 22,3%. En el otro extremo, nos encontramos con un número muy reducido de familias que concentra en sus manos la mayoría de la riqueza, por lo que la pobreza y la desigualdad constituyen uno de los principales rasgos del país. El 20% más rico de la población recibe en promedio una renta 18 veces más alta que el 20% más pobre.
Otra de las características sociales más significativas del país es la emigración, que se ha ido incrementando progresivamente desde los años 80, debido a causas como la pobreza, la violencia o la inseguridad. Se calcula que más de dos millones y medio de salvadoreños viven fuera del país, especialmente en los Estados Unidos. Solo en Los Ángeles, viven aproximadamente 800.000, casi el doble de la población de San Salvador.
La delincuencia y la violencia son un grave problema para El Salvador que, con una media de 12 homicidios diarios, es uno de los países más violentos del mundo. Este problema se asocia de una forma simplista al fenómeno de las “maras”, o pandillas juveniles, pero responde a una serie de causas mucho más complejas, como la pobreza, la exclusión social, la desestructuración familiar causada por la emigración, la corrupción o la incidencia en el país del narcotráfico.
En este contexto, el pasado 15 de marzo se celebraron unas elecciones que han dado lugar a un hecho histórico, Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ganó las elecciones por un estrecho margen, un 52,2% de los votos frente al 48,7%, a la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que ha gobernado El Salvador sin interrupción desde que en 1992 finalizó una guerra civil de 12 años que costó más de 75.000 vidas.
Cuando el pasado 1 de junio Mauricio Funes accedió a la Presidencia, se convirtió en el tercer presidente en la historia de El Salvador, que recibía el poder de un partido de un signo ideológico diferente después de haberlo conseguido por la vía de unas elecciones libres. Otro dato que da especial relevancia a este cambio político es que estos dos partidos nacieron como consecuencia de la guerra civil. El FMLN nace en 1980, unificando a cinco organizaciones guerrilleras y Arena en 1981, como un partido anticomunista y enemigo del FMLN.
Se ha abierto una puerta a la esperanza, pero el nuevo mandatario se encontrará con importantes retos: una situación política polarizada, una economía en declive por la crisis financiera internacional, la reducción de las remesas de emigración, sobre todo las provenientes de los Estados Unidos. La lucha contra la pobreza el combate contra la violencia y la delincuencia, son otros grandes desafíos a los que tendrá que hacer frente. El nuevo gobierno deberá abordar reformas estructurales, especialmente en el ámbito fiscal, que reduzcan los niveles de desigualdad que históricamente ha sufrido el país.
El Salvador es uno de los países que más apoyos recibe de la Ayuda Oficial al Desarrollo española, especialmente de la cooperación descentralizada. Una coordinación efectiva de estos esfuerzos y su alineación con las políticas públicas dirigidas a la reducción de la pobreza y la desigualdad, contribuirán a la consolidación del proceso de cambios puesto en marcha por el pueblo salvadoreño.
Fernando Gutiérrez
FCMC

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