
MANO INVISIBLE, CAPITALISMO CIEGO

Todavía resuenan en nuestra memoria las palabras del profesor mexicano Andrés Barreda, en las que venía a decir algo así: “si alguien piensa que la actual crisis se resuelve con una reforma fiscal… Se equivoca”. En España, en esos días, asistíamos a un debate sobre la reforma impositiva prevista por el Gobierno para atajar el creciente déficit público al que la puesta en marcha de medidas correctoras para atajar el importante desequilibrio del sistema financiero, alentado por toda clase de políticas liberalizadoras, nos había conducido.
Estas palabras dejaban traslucir un problema socioeconómico de primer orden y es que la distribución de renta, pretendida a través del manejo del sistema impositivo como mecanismo de reparto de riqueza, difícilmente solucionará un problema que es muchísimo más profundo e inherente al sistema de mercado en el que vivimos. Variar uno o dos puntos el IVA, reducir o ampliar los tramos del IRPF o incluso modificar sus tipos, introducir un nuevo impuesto, etc., desgraciadamente no modifican las reglas del juego. Un juego en el que unos pocos ganan muchísimo, otros viven cada día tratando de disfrutar de este mundo maravilloso en el que vivimos, mientras otros malviven tratando de sobrevivir cada día. Evidentemente el tamaño de los grupos varía en función del país y el territorio que examinemos, llegando a lo absolutamente intolerable. Que se recaude un tanto por ciento más arriba o abajo, siendo optimistas, moverán esas cifras globales un porcentaje arriba o abajo, pero no mucho más. Su capacidad de impacto e influencia para atajar el problema de fondo se muestra insuficiente.

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