
La Cooperación al Desarrollo en las Entidades Locales de Castilla-La Mancha
Vivimos en una sociedad mundial marcada por grandes desigualdades, donde la riqueza se concentra en muy pocas manos y donde crecen las distancias entre los que tenemos todo y los desposeídos.
Ante esta realidad global nuestra Comunidad Autónoma no queda al margen del esfuerzo que realiza nuestro país para paliar esta situación. Y realiza una tarea importante de cooperación para el desarrollo, que hay que poner en valor.
Y dicha tarea, no solo se realiza desde el Gobierno de Castilla-La Mancha, destinando el 0,7% para la ayuda a estos pueblos, sino que también es acompañada por la labor de otras Entidades de la región.
La ayuda al desarrollo de los Gobiernos Locales de la Comunidad Autónoma ascendió en 2007 a más de 6 millones de euros. 38 países se han beneficiado de los proyectos de cooperación de los Ayuntamientos y Diputaciones de Castilla-La Mancha, que centraron sus actuaciones en educación, salud y nutrición fundamentalmente, como se desprende del estudio realizado por la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación en esta materia.
En dicho estudio, que queda desde estas líneas a vuestra disposición y que os invitamos a leer, queda reflejada la información relativa a las actividades de cooperación al desarrollo financiadas por las Entidades Locales de Castilla–La Mancha, efectuadas con cargo al presupuesto de 2007. Información que fue recabada por la Fundación entre el año 2008 y este 2009, en un proceso de recogida de datos en el que participaron 168 Ayuntamientos y las 5 Diputaciones Provinciales.
Así se ha reflejado que la ayuda oficial al desarrollo (AOD) de las Entidades Locales de Castilla-La Mancha en dicho año, ascendió a más de 6 millones de euros (en concreto 6.296.605€). Encontrándonos, con una cuantía media de proyectos y actuaciones de Cooperación al Desarrollo financiados por estas administraciones, de unos 11.500 euros.
Más de 250 proyectos, en un total de 38 países, recibieron ayudas para el desarrollo, en su mayoría a través de ONGD, lo que pese a ser muy positivo, pone de manifiesto la dispersión de la ayuda y el hecho de que la canalización vía subvenciones a ONGD genera aportaciones de pequeña cuantía a países que no son siempre destino preferente de la cooperación española.
Respecto a la distribución por áreas geográficas, América del Sur es la principal destinataria de la ayuda, con un 36% de las acciones, seguida del África Subsahariana con el 26%.
Pero el informe de investigación, no descansa solo en datos cuantitativos, sino que profundiza en la idea de que para mejorar la cooperación descentralizada en nuestra Comunidad Autónoma, no sólo hay que hablar de la cantidad de dinero que se destina a Cooperación, sino que también hay que empezar a enmarcar esta mejora en otros elementos clave que deben estar abiertos a la reflexión y al debate, para que nuestra Cooperación sea y se gestione con calidad y sea lo más eficaz posible, generando así el impacto que todos deseamos.
El estudio concluye que el debate de la Cooperación para el Desarrollo no sólo se debe centrar en la necesidad de aumentar la cantidad de la ayuda oficial al desarrollo que destinen nuestros Ayuntamientos, Diputaciones u otras entidades públicas o privadas (que también), sino que además se tiene que extender a otros aspectos de la misma. Teniendo en cuenta que sí la multiplicidad de actores de la Cooperación castellano-manchega nos puede aportar muchas ventajas, como por ejemplo, más riqueza de visiones en cuanto a la forma de gestionar o más cercanía al ciudadano desde lo local. También nos puede generar muchas desventajas, si no encontramos los mecanismos oportunos para coordinarnos correctamente, puesto que esta multiplicidad de actores, la mayoría de las veces, lo que está generando es fragmentación de los recursos, atomización de las actividades, dobles y triples esfuerzos y una ayuda que pretende ser eficaz, pero que acaba siendo ineficaz.
En Castilla-La Mancha debemos apostar por un modelo de gestión y participación de la Cooperación descentralizada en nuestra región, que aun siendo plural, deba orientarse hacia la colaboración y la coordinación entre todos los actores, y hacia la complementariedad, como carácter sinérgico de la Cooperación. Una meta que sin duda no es fácil de alcanzar, pero que con el diálogo, la planificación y la evaluación cada vez podremos decir que está más cerca.
Juan Parra.
FCMC

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